El Docente: el ave Fénix Durante la Emergencia Sanitaria

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Debido a la pandemia y las diferentes medidas aplicadas, numerosos profesionales de la educación se han visto en medio de una situación inesperada y posiblemente desconcertante. Y no estamos percibiendo la luz al final del túnel. Debemos darnos un tiempo para analizar la situación desde una perspectiva diferente. En ese sentido, tal vez sería mejor ver que sólo tiene dos enfoques: un problema o una oportunidad. Después de haber visto cómo docentes de diferentes áreas han respondido a esta circunstancia, podría señalar que han optado por la segunda opción: han decidido recoger sus penas, sus limitaciones, sus miedos, sus incertidumbres y se han elevado. Como el Ave Fénix se han reinventado.

¿Cómo puedo decir esto?

Llene este cuadro con “si” o “no” según corresponda.

¿Ha aprendido a usar nuevas herramientas tecnológicas?
¿Ha aprendido a usar nuevas plataformas virtuales?  
¿Ha adaptado materiales que usaba en sus clases presenciales? 
¿Ha creado materiales sin los recursos que antes tenía? 
¿Se ha adaptado a nuevas formas de interacción y comunicación con sus alumnos? 


¿Marcó más de un “sí”? Entonces, tiene que reconocer su logro. El primer paso es valorar lo que ha logrado. Cuando esto acabe, ya no será el mismo docente. Será uno mejor, preparado para dar clases presenciales con la habilidad de integrar herramientas tecnológicas eficientemente en el dictado diario. Podrá incluir en su currículo: experto/a en dictado de clases en línea, capaz de aprender en condiciones difíciles.

El segundo paso, es identificar las oportunidades y ventajas que la coyuntura nos presenta. Un ejemplo claro de que esto ya se está dando es que muchos docentes han decidido aprender lo que era necesario y, por ejemplo, han aprovechado la tecnología para crear comunidades en línea para intercambiar saberes y experiencias. Ese sentimiento de hermandad será uno de los grandes valores que nos llevaremos de esta situación. ¿No es así?

El tercer paso, es seguir aprendiendo.

Muchos pensamos que el gran reto educativo de la pandemia era traspasar el curso presencial a uno virtual. Pero no se trata de sólo trasladar. Un curso virtual tiene otras características, entre ellas la planificación, la disponibilidad de equipos adecuados y conectividad apropiada. Dado que los docentes se habían preparado para trabajar en un entorno presencial, el nivel de respuesta no puede ser el mismo en un contexto de emergencia sanitaria. La reingeniería de los procesos es una solución primordial que implica la reinvención de los mismos. (1) Se podría decir que debemos mantener el núcleo, pero tenemos que emplear estrategias que contemplen las características del aislamiento social.

¿Qué es lo que tenemos que considerar?

  1. La disponibilidad de tiempo. Somos conscientes de que muchas veces los alumnos tendrán dificultad para conectarse puntualmente o estar presentes. Las razones podrán ser muchas, pero el resultado será el mismo: frustración. Sucederá cuando no pueda estar presente en el momento en que el profesor explique un determinado tema, vocabulario, el uso de determinada estructura etc. El estudiante logrará conectarse, asistir, pero estará desfasado.

Solución 1: Compartir el esquema de la clase. No el plan de clase, sino una guía que a groso modo le señale qué se ha cubierto o en qué parte de la clase diseñada ya se está trabajando. Por ejemplo, en su esquema puede señalar la página y/o número de ejercicio. El alumno podría revisar el material relevante y acoplarse con una mejor sensación de control de la clase. Si se conecta tarde o durante la clase pierde la señal, se podrá unir a la sesión con menos incertidumbre. Si no asiste, podrá intentar revisar los temas por su cuenta, ver vídeos que le sugiera o hacer los ejercicios que le pueda sugerir para ponerse al día.

Solución 2: En las fases del proceso de aprendizaje, se encuentra la faceta de la atención. (2) Sin ella, seguramente será difícil que el estudiante pase del estado de oír al de escuchar y del de ver al de observar. Si el alumno no logra incorporarse a la clase desde el principio, experimentará un vacío cognitivo, que no le permitirá engancharse con la sesión. La sugerencia sería establecer con anterioridad qué conocimiento el alumno debe tener para seguir el hilo de la clase. Identificarlo y presentar lo que sea necesario de manera asincrónica. Invitarlos a que lean y/o vean un vídeo que les hayan mandado los maestros, por ejemplo, por whatsapp. Incluirán lo mínimo que el alumno debe saber para poder empalmar con la clase. No sólo ayudará a que se una el grupo, sino que lo favorecerá a prepararse para la clase porque vendrá previamente sazonado con respuestas o preguntas, listos para desarrollar e integrar el meollo de la clase.

Todos sabemos que los ritmos de comprensión de nuestros alumnos no son los mismos. Al facilitarles la información requerida de manera asincrónica, habrá mayor involucramiento cognitivo, ya que los estudiantes tendrán más tiempo para explorar e interactuar con el material del curso. Esta flexibilidad, nos ayudará a ahorrar tiempo, reducir la frustración de los alumnos y mejorar la experiencia de la clase.

2. Características de nuestros alumnos y padres. No todos nuestros alumnos son autónomos en su proceso de aprendizaje. No lo aprendieron, y posiblemente los padres tampoco ayudaron en el proceso porque tal vez a ellos tampoco les enseñaron. Al no poder manejar a nivel experto la regulación de su forma de aprender, el alumno encontrará mucha dificultad para gestionar su agenda de estudio. Los padres tampoco podrán ayudarlo mucho, considerando que no saben cómo enseñar o que tal vez estén ocupados.

La autonomía en el aprendizaje es entendida como aquella facultad que le permite al estudiante tomar decisiones que le conduzcan a regular su propio aprendizaje en función a una determinada meta y a un contexto o condiciones específicas de aprendizaje (3) ¿Cómo enseñamos esta autonomía a distancia? El proceso es largo y necesita de acompañamiento, constante monitoreo y retroalimentación por lo menos al inicio para capacitar al alumno en el uso de estrategias cognitivas, metacognitivas, afectivas y sociales.

Es esencial que el alumno pueda organizar su tiempo. Muchas veces el alumno simplemente no sabe por dónde empezar y no será más fácil establecer rutinas si se tiene tantas horas libres o muy ocupadas como sucede en las actuales circunstancias. Entonces, se puede empezar estableciendo algunas pautas. Puede pedirle, por ejemplo, que reporte lo que ha hecho hasta las 11:00 am, luego a las 03:00 y finalmente a las 7:00 pm. El tener un horario para reportar solo los ejercicios realizados u otra actividad relacionada, le invitará a organizarse. Esto también serviría para que el alumno, el docente y hasta el padre de familia sepan cuál es el ritmo de trabajo y aprendizaje del educando; algo que tal vez el mismo alumno no sepa a ciencia cierta.

Por otro lado, el alumno debe recibir pautas de qué contenidos son los más apropiados y cómo usarlos. Por ejemplo, se le puede dar un listado de páginas web de ejercicios de distinto tipo, o escoger un par de vídeos acorde con el tema. (4) Igual de importante es explicarles la forma de usar dichos recursos para beneficiar su aprendizaje. Enséñele cómo usar los vídeos o páginas de ejercicios motivándolos durante la clase. Un acompañamiento asincrónico como el sugerido puede hacer una gran diferencia ya que nos ayudaría a lograr mejores resultados con nuestros alumnos.  En el enlace (link) siguiente encontrará un modelo sencillo de reporte y un diagrama de flujo que le puede dar una idea de cómo ayudar a organizar el estudio de sus alumnos. Este esquema incluso lo puede presentar a los padres de familia, ya que les podría ayudar a organizar el tiempo de estudio de sus hijos y a reducir la sensación de incertidumbre. Un padre de familia que se siente acompañado, será un padre de familia más dispuesto a colaborar.

https://drive.google.com/file/d/1G-trvPsZkF62cItakbACuHl3T21FiDSr/view?usp=sharing

3. El contexto actual es sui géneris: Una vez más recuerde que nadie estuvo preparado para esto y será normal que por momentos nos sintamos frustrados o inseguros. Por eso, debemos tenernos paciencia y estar dispuestos a cambiar las estrategias. Los alumnos tampoco estuvieron preparados y tampoco podemos estar seguros de que realmente sean nativos tecnológicos. La tecnología no viene en los genes (5). Además, el contexto en que se dan y reciben las clases no siempre será el ideal. Todos estamos aprendiendo. Busque y dé apoyo a otros colegas. Inscríbase en páginas, grupos en los que compartan ideas. El beneficio adicional, no se sentirá solo. Notará que hay docentes que están pasando por lo mismo o tal vez perciba que usted, a pesar de todas las dificultades, está en mejor posición que otros. Para empezar, tiene un empleo. ¡Amelo, cuídelo, disfrútelo! ¡Ascienda como el Ave Fénix!

¿Ha aplicado algo nuevo en este periodo? ¿Cómo le fue? ¿Podría compartirlo?

Referencias:

  1. Rafoso Pomar, Sandraliz, & Artiles Visbal, Sara (2011). Reingeniería De Procesos: Conceptos, Enfoques Y Nuevas Aplicaciones. Ciencias de la Información, 42(3),29-37.[fecha de Consulta 19 de Abril de 2020]. ISSN: 0864-4659. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=1814/181422295004
  2. Yánez, P. (2016) El Proceso De Aprendizaje, Fases Y Elementos Fundamentales. Universidad Iberoamericana del Ecuador. Revista San Gregorio, ISSN-e 1390-7247, ISSN 1390-7247, Nº. 11, 2016, págs. 70-81.
  3. Monereo, C. & Castello, M (1997) Las Estrategias De Aprendizaje. Cómo Incorporarlas A La Práctica Educativa. Barcelona, Edebé.
  4. Vila A., Flor de María. (2019) Integrate Technology In The Classroom Without Dying In The Attempt. Recuperado el 22-04-2020.

http://blogidiomas.up.edu.pe/2019/12/integrate-technology-in-the-classroom-without-dying-in-the-attempt/

5. Dans, Enrique. Los Nativos Digitales No Existen. Recuperado el 22-04-2020

https://www.enriquedans.com/2017/01/los-nativos-digitales-no-existen.html

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