Una Mirada Introspectiva a la Crisis de la Enseñanza Virtual

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El Covid-19 ha ayudado a cobrar conciencia absoluta de problemas existentes en nuestro país que todos conocíamos, pero con los que habíamos aprendido a convivir, desde las autoridades de las más altas esferas hasta el ciudadano de a pie. Sea directa o indirectamente, todos estábamos al tanto de las dificultades para recibir la educación o el servicio de salud gratuito con la calidad esperada.

La súbita generalización de la enseñanza a distancia ha desnudado muchas verdades. Éstas tienen que ver con diferentes sectores y las dificultades que se han venido presentando en ellos. Es necesario tener en cuenta que lo que sucede o deje de suceder en dichos contextos afecta directa o indirectamente al educando y al docente. Sin embargo, lo que ocurre en algunos de estos entornos escapa al dominio del docente. Afortunadamente, hay otros en los que sí podrían tener éstos mayor influjo.

¿Qué escapa del control de docente?

  1. En la gestión pública no se han reformado leyes o creado las necesarias para mejorar la educación en el Perú. La exigua inversión que se ha venido haciendo no ha logrado cubrir las necesidades mínimas en diferentes regiones. Adicionalmente, los constantes cambios en las políticas educativas en nuestro país, ya sea cada cinco años o a cada cambio de ministro de educación, no han sido de gran ayuda. El docente no tiene más remedio que adaptar sus clases teniendo en cuenta los nuevos enfoques, por ejemplo.
  2. En la gestión del colegio se observa algo similar. No todos tienen un método de trabajo acorde con las necesidades del educando. Se busca llenar estos vacíos, por ejemplo, con la compra de un texto, el cual finalmente es usado como referente metodológico. Por otro lado, la interacción con los padres de familia no siempre ha sido enmarcada por una comunicación fluida, asertiva e integradora en donde los padres de familia pudieran tener la oportunidad de saber cómo podrían aportar al proceso de aprendizaje de sus hijos. Es cierto que el padre no tiene que saber de metodología, pero por lo menos no puede seguir pensando que, por ejemplo, hay una buena enseñanza o se ha logrado un buen aprendizaje considerando como evidencia la cantidad de tareas resueltas, el llenado de cuadernos de trabajo, el tipo de materiales o tal vez medirlo con el número de horas lectivas.
  3. En cuanto al microsistema familiar hay procesos que constantemente se están activando y en los que el docente no tiene acceso ni oportunidad de influir. Las circunstancias afectivas, familiares, sociales y económicas en las que transcurre su existencia, sólo pueden ser tomadas en cuenta para identificar de qué manera pueden afectar en el rendimiento y comportamiento del estudiante.
  4. Finalmente, el entorno del docente. Los hechos que ocurren en el exosistema del docente también afectan el desarrollo escolar. Es necesario tener en cuenta factores como las condiciones laborales, las políticas económicas, las enraizadas creencias negativas de la sociedad hacia nuestra profesión, nuestras propias situaciones familiares y económicas. No se puede dejar de vincular dichos hechos con los cambios evolutivos que se producen en el docente dentro de la escuela. Todo eso suma y significa una carga inmensurable y, sin embargo, no es fácil de cambiar.

    ¿Qué está en el dominio del docente?

    1. Controlar nuestro estrés. Recordemos aplicar la fórmula de trabajar sólo en lo que está en nuestra área de influencia. (1)
    2. Reconozcamos en dónde estamos ubicados. Analice el siguiente gráfico y ubique en qué zona se encontraba al inicio de la pandemia. ¿Cambió de zona?

    En muchos casos, la coyuntura nos ha arrastrado a la zona de aprendizaje cargando en las espaldas nuestros miedos y hemos resurgido como el ave Fénix (2). Si ya hemos dado más de un paso adelante, no podemos dar marcha atrás. La única estrategia que nos va a ayudar a salir adelante es permanecer entre la zona de aprendizaje y de crecimiento.

    3. Tengamos siempre en cuenta que nuestra fortaleza está en nuestra manera de enseñar. Esto es lo único que nos garantiza marcar la diferencia, y así asegurarnos un lugar en el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos. La díada maestro y alumno debe fortalecer el apego emocional entre ellos a través de acciones que disminuyan la incertidumbre, característica de la situación actual. Una manera de hacerlo es guiarlo, acompañarlo para desarrollar su autonomía. Los padres de familia no sólo se lo agradecerán, sino que tendrán más apertura a la colaboración porque sentirán la orientación de la persona competente que siempre esperaron. Qué mejor guía que la de la del profesional que conoce el proceso de aprendizaje de su hijo. En ese sentido, debemos ir más allá de enseñar la materia que tenemos asignada. Para que nuestro mismo trabajo sea más fácil de ejecutar y tengamos mejores resultados debemos orientar y promover el aprendizaje autónomo. Tal vez ahora más que antes nuestros alumnos necesitan aprender cómo gestionar su propio aprendizaje. Será una ganancia mutua.

    ¿Qué hacemos?

    Debemos trabajar en lo que podemos ofrecer a nuestros alumnos. Empecemos con la integración de la enseñanza de la asignatura con el desarrollo de la autonomía en el aprendizaje de nuestros alumnos. Lamentablemente, una de las condiciones que se ha visto evidenciada en nuestra realidad educativa es que pocos han logrado desarrollar esta autonomía. En la actualidad, más que nunca, se hace imprescindible que ésta sea desarrollada. Tomemos la coyuntura como una oportunidad para lograrla.

    La autonomía en la instrucción se entiende como aquella facultad que permite al estudiante tomar decisiones que le conduzcan a regular su propio aprendizaje en función a una determinada meta y a un contexto o condiciones específicas de estudio (3). El alumno aprende a aprender, lo cual se da gracias a la metacognición. La metacognición es un proceso que se refiere al conocimiento o conciencia que tiene la persona de sus propios procesos mentales (sobre cómo aprende) y al control del dominio cognitivo (sobre su forma de aprender) (4)

    El proceso puede ser largo, por ello debemos empezar con lo esencial para poder asegurar avances. Para lograr nuestros objetivos será necesario incorporar y enseñar paulatinamente diferentes estrategias de educación que puedan servir a nuestros alumnos a ser más conscientes sobre la forma cómo aprenden y de esa manera tener resultados satisfactorios en diferentes situaciones de aprendizaje. También es necesario tener en cuenta la heterogeneidad de nuestro país; la diversidad económica, social y cultural, así como las edades de los estudiantes.

    Existen muchas estrategias tanto de enseñanza como de aprendizaje para desarrollar la autonomía, pero tal vez debemos empezar con las que se necesitan en el contexto actual, la educación a distancia. Entre otras podríamos considerar:

    1. Estrategias afectivo-motivacionales: éstas deben estar orientadas a desarrollar la autoconfianza del educando en sus capacidades y habilidades para fortalecer una actitud positiva hacia el nuevo medio de instrucción. Una manera de empezar es conocer y reconocer su estilo de ilustración; saber qué le funciona y qué no. Tener conciencia de su capacidad le permitirá afrontar las dificultades y desarrollar su motivación intrínseca.
    2. Estrategias de auto planificación: principalmente se trata de establecer un plan de estudio realista y efectivo. Ayúdelo a dividir la meta final en objetivos de corto plazo. De esa manera, lo planeado puede ser reestructurado con mayor facilidad sin desmedro en la motivación. También, oriéntelo en cómo establecer horarios de trabajo que sí podrá cumplir para poder establecer objetivos reales que refuercen la motivación.
    3. Estrategias de autorregulación: aquéllas que le permitan identificar sus dificultades y éxitos en relación a las metas planteadas y con ello replantear sus acciones cuando sea necesario. El monitoreo del logro de los objetivos de corto plazo es esencial para poder tomar decisiones oportunas de acciones a realizar o condiciones que cambiar para alcanzar su propósito.
    4. Estrategias de auto evaluación: destinadas a valorar la efectividad del plan implementado, de los recursos, así como las acciones tomadas.

      Nuestro rol girará principalmente en crear las condiciones, dar las herramientas necesarias, así como delegar paulatinamente ciertas responsabilidades, acorde con el avance de nuestros pupilos. Debemos profundizar nuestro conocimiento de todo lo que necesitamos para ayudar a nuestros alumnos a gestionar su propio aprendizaje. Eso significará mantenernos constantemente entre la zona de aprendizaje y de crecimiento mostrados líneas arriba. Haciéndolo nos mantendremos en el rol que siempre hemos tenido, proveer de todo aquello que acerque a nuestros alumnos al conocimiento.

      La luz sí está al otro lado. Rompamos los esquemas que impiden nuestro crecimiento y accedamos a un mundo de oportunidades.

      ¿Podría compartir estrategias de aprendizaje útiles para este objetivo?

                               ¿Cuáles les ha dado resultado?

      REFERENCIAS:

      1. Vila A., Flor de María (2020) ¿Es el Estrés Laboral el Lado obscuro de Nuestra Profesión? Recuperado el 11-05-2020

      http://blogidiomas.up.edu.pe/2020/02/es-el-estres-laboral-el-lado-obscuro-de-nuestra-profesion/

      1. Vila A., Flor de María (2020) El Docente: el ave Fénix durante la Emergencia Sanitaria. Recuperado el 11-05-2020

       

      http://blogidiomas.up.edu.pe/2020/04/el-docente-el-ave-fenix-durante-la-emergencia-sanitaria/

      1. Monereo, C. & Castello, M (1997) Las Estrategias De Aprendizaje. Cómo Incorporarlas A La Práctica Educativa. Barcelona, Edebé.
      2. MONEREO, C y BARBERA, E (2000) “Diseño instruccional de las estrategias de

      aprendizaje en entornos educativos no-formales”. En Monereo et al. Estrategias de aprendizaje. Madrid, Visor/Ediciones de la Universitat Oberta de Catalunya.

       

       

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