Para aprender un Idioma: ¿Conocimiento o Procedimiento?

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Un punto de partida para organizarnos y tener una experiencia diferente y mejorada, en comparación a la que tuvimos el año pasado, podría ser el de ver el futuro inmediato bajo dos perspectivas. La primera, desaprender muchas experiencias del año pasado para encontrar formas nuevas, más efectivas, de enseñar en el entorno virtual. Esto, principalmente porque el año pasado básicamente nos centramos más en aprender todo aquello que tenía que ver con el aspecto técnico y, en muchos casos, trasladamos lo que ya habíamos desarrollado para nuestras clases presenciales a las clases en línea. Nada de qué arrepentirse; tenemos que valorarlo, pero también reconocer que puede mejorarse.

La segunda es que tenemos que considerar que ya no basta con una solución de emergencia. Debemos tomar medidas que consideren un escenario en donde las clases serán esencialmente virtuales, y por ello debemos planificar lo que haremos este año con nuestros alumnos. Si acaso se diera la posibilidad de tener una modalidad mixta, que fuera presencial y virtual, entonces los ajustes serían menores.

En este contexto, un primer paso positivo sería responder a las siguientes preguntas:

¿Se aprende un idioma del mismo modo que otra asignatura, por ejemplo, historia?

¿La misma metodología usada en nivel presencial se puede replicar en una enseñanza virtual?

¿Se aprende un idioma de la misma manera que otra materia?

Cuando reflexionamos sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje de un nuevo idioma, debemos tener en cuenta dos aspectos fundamentales: el rol del docente y el del estudiante. En este proceso, el rol que ambos desempeñan influyen de manera significativa en el logro del objetivo: aprender el idioma deseado. A lo largo de la historia ha habido varios métodos y enfoques. No haremos una revisión de éstos, sino más bien nos centraremos en el que todavía sigue siendo el más popular, el enfoque comunicativo. En éste, de acuerdo con Luzón y Soria (s.f), “no se trata únicamente de que los estudiantes adquieran un determinado sistema lingüístico, sino de que sean capaces de utilizarlo para comunicarse de forma adecuada y efectiva” (p. 42). Una definición lo suficientemente clara para entender qué es lo que se debe plantear en las clases, sean éstas presenciales o virtuales. El aprendizaje de un sistema lingüístico podría darse hasta en algunas situaciones sin la ayuda del profesor y, en la coyuntura actual, incluso de manera asincrónica.

Cuando se aprende un idioma, se debe considerar que existen dos niveles, Aprendizaje Cognitivo y Aprendizaje Procedimental. En líneas generales, se podría decir que el aprendizaje cognitivo podría lograrse, ya de manera autónoma, o con la guía del profesional. Sin embargo, el aprendizaje procedimental, requiere de la intervención de otros agentes: compañeros de clase, y/o el docente. Para aprender a comunicarse en el idioma estudiado, es imperiosa la práctica en tiempo real, a través de la interacción con otros individuos intercambiando información. A diferencia de otras materias, el aprendizaje de un idioma no se limita a la adquisición de los conceptos, por ejemplo, de las estructuras gramaticales o el vocabulario, sino que se logra el objetivo cuando se es capaz de transmitir el mensaje deseado de manera efectiva. Es como aprender a manejar un auto; no sería suficiente aprender las partes del vehículo, si es que no aprendiéramos a conducirlo en una calle, por ejemplo.  En consecuencia, cuando planifiquemos nuestras clases, debemos diseñarlas de tal manera que éstas den la oportunidad de usar el concepto adquirido. Debemos preparar actividades en las que se hagan presentes los procesos comunicativos contextualizados en situaciones cotidianas, tales como la llamada telefónica a un amigo si queremos el intercambio oral, o tal vez el envío de un correo electrónico a una empresa para solicitar trabajo si deseamos que la interacción sea escrita.

¿La metodología presencial se puede replicar en una enseñanza virtual?

Si partimos de las principales características del enfoque comunicativo moderno y las teorías desarrolladas para el aprendizaje en el ámbito de la educación a distancia; por ejemplo, el Modelo de Comunidad de Investigación, desarrollado por Garrison, Anderson y Archer (2000) citado en Haughey et al (2008), se podría decir que muchos de los aspectos del enfoque comunicativo aplicado de manera presencial pueden ser llevados sin problemas al entorno virtual. El modelo trabajado por Garrison et al conceptualiza la creación de una comunidad virtual de aprendizaje, basada en el constructivismo y la colaboración, en la que sus miembros aprenden a partir de tres elementos interdependientes: presencia social, presencia docente y presencia cognitiva. Consideremos sólo la presencia social; en ésta se crea una identidad virtual como miembros de un grupo, lo cual promueve la interacción y colaboración con otros miembros de dicha comunidad (estudiantes o instructores).

Lo que podría diferenciar enormemente entre un proceso de enseñanza-aprendizaje en un entorno presencial y uno virtual, sería que en este último deberíamos asegurarnos de aprovechar sus ventajosas características. Es decir, debemos promover una interacción no sólo entre estudiantes, o el docente con los alumnos, sino que también puedan interactuar con los contenidos. Si en el diseño de las clases se consideran estas bondades, se podría organizar el acercamiento a los contenidos fuera y antes de la clase a dictarse. Se puede generar una serie de pasos previos para lograr que el tiempo usado en clase durante la video conferencia sirva básicamente para usar el idioma de manera constante y permanente. En este sentido, se enfatiza la necesidad de desarrollar la autonomía en nuestros estudiantes. (Vila, Flor de María 2019). Esto viene siendo más fácil de implementar, principalmente porque la actitud hacia el aprendizaje sin la presencia física del docente es más aceptada y hasta valorada. El rol del docente en esta etapa que nos toca vivir es la del diseñador, estratega y facilitador de aprendizajes cognitivos tanto dentro como fuera del aula y de aprendizajes procedimentales durante las sesiones en tiempo real. En este nuevo escenario ya no existen barreras espaciales ni temporales, ya que la interacción entre el estudiante con los contenidos, otros estudiantes y el docente facilitará la consolidación de saberes ya existentes, la apropiación de nuevas competencias y la construcción de nuevos significados, tanto de forma autónoma como colaborativa.

Si tomamos esta coyuntura como una oportunidad para mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje, éste será el inicio de una etapa enriquecedora, ya no sólo para los alumnos y docentes de nuestra ciudad, sino para todos aquellos que forman parte de la comunidad virtual.

 

References:

Luzón, J. & Soria, I. (s.f.). El enfoque comunicativo en la enseñanza de lenguas. Un desafío para los sistemas de enseñanza y aprendizaje abiertos y a distancia.

Recuperado de: http://revistas.uned.es/index.php/ried/article/view/2077

Haughey, M., Evans, T., y Murphy, D. (2008). International Handbook of Distance Education. United Kingdom: Emerald Groups Publishing Limited

Vila A., Flor de María (2019). Autonomous Learning: a Dream or a Reality. Recuperado de:http://blogidiomas.up.edu.pe/2019/07/autonomous-learning-a-dream-or-a-reality/

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